Marcelo Lasagna, Consultor KM de Catenaria
mlasagna@catenaria.cl
La gestión del conocimiento no es una disciplina formalizada. Si bien hemos ido avanzando hacia un lenguaje común, no hay un cuerpo teórico y metodológico estandarizado. Ello no ha impedido que surjan muchas iniciativas y proyectos que buscan el mejor uso del conocimiento para las organizaciones. La relevancia de las experiencias, principalmente de su sistematización, estriba en la comprensión de cómo tienen lugar estos procesos, sus aprendizajes y desde allí la generación de un cuerpo conceptual que nos ayude a entenderlos y entregue recomendaciones para aquellas organizaciones que se inician en la gestión del conocimiento. La gestión del conocimiento ha nacido como un movimiento en la práctica empresarial que ha carecido de un modelo analítico y de una metodología de implementación. Esta realidad le da mayor importancia a la sistematización de las experiencias. Esto no quiere decir que la pretensión sea llegar a un mo delo estandard de gestión del conocimiento, sino que simplemente generar un lenguaje común, obtener lecciones aprendidas, distinguir los factores facilitadores y obstaculizadores para los proyectos de gestión del conocimiento. Este sería, a mi juicio, el alcance más próximo de la sistematización.
Teniendo presente la necesidad de aplicar la KM a las experiencias de KM, los aspectos más relevantes de una sistematización de las experiencias son, a mi juicio, los que enseguida enumero:
a. Uno de los problemas de la gestión del conocimiento es saber de qué hablamos cuando nos referimos a ella. Conocer las experiencias nos permite comprender el tipo de oferta que bajo este rótulo se está haciendo, así como la demanda que hay de ella. Conocer lo que las empresas y organizaciones están demandando en materia de gestión del conocimiento es un dato importante para confirmar la oferta.
b. Siguiendo el punto anterior, nos permitiría delimitar con mayor precisión el objeto de estudio o campo de aplicación de lo que llamamos gestión del conocimiento, de manera de no mezclar peras con manzanas. La gestión del conocimiento hoy por hoy es un campo con fronteras poco delimitadas. Existen enfoques basados en el componente tecnológico, hasta cambios radicales en el diseño organizacional y todos los matices intermedios. De modo que la sistematización de las experiencias nos ayudaría a clasificar las distintas aplicaciones y enfoques predominantes de la GC.
c. Analizar y medir lo que se está haciendo en el ámbito de la gestión del conocimiento nos permitiría profesionalizar esta disciplina y llevarla hacia una mayor consolidación. No hay profesionales que se hayan preparado para la gestión del conocimiento, al menos desde una perspectiva interdisciplinar. Lo que existe es, desde las disciplinas tradicionales, una mirada hacia la gestión del conocimiento. Esto conlleva un problema; una mirada parcial o se sgada del impacto del conocimiento en la organización. Transversalizar las experiencias nos ayudaría a darle una mirada más integral a los problemas de implantar la gestión del conocimiento en las organizaciones.
d. Difundir las experiencias es una estrategia clave para socializar lo que se está haciendo en gestión del conocimiento. Exponer, explicitar, exhibir las buenas y malas prácticas en KM es el mejor antídoto contra la ignorancia que supone la puesta en marcha ex-novo de iniciativas tendentes a introducir la KM en las organizaciones.
e. Aprender de las experiencias de otros. Recoger las experiencias de otros y sistematizarlas es una actividad muy potente para ayudar a formalizar una disciplina primeriza. Aquí interesa conocer las claves de éxito de un proyecto, los obstáculos, las lecciones aprendidas, los impactos y qué indicadores utilizar para medir esos impactos.
Las experiencias recogidas por los expertos, en general, tienen un foco muy distinto, aunque todas puedan referirse a la gestión del conocimiento. Con todo, a pesar de ser fruto de un hacer más práctico que metodológico igualmente generan un aporte, ya que inciden en elementos y enfoques que pueden ser útiles para otras experiencias que comienzan su andadura. Para terminar sólo quisiera destacar tres elementos que me parecen claves de las experiencias que yo he conocido y analizado en los últimos meses. Primero, la importancia de la implicación desde el inicio de un proyecto de KM de los usuarios de un sistema de gestión del conocimiento. Su incorporación desde la partida garantiza más éxitos que lo hagan una vez el proyecto fue definido e implementado sin ellos. Segundo, a veces las experiencias surgen en forma espontánea sin que haya un liderazgo jerárquico que la apuntale. La necesidad de que se basen en un fuerte liderazgo institucional es clave para su éxito. Y finalmente, en organizaciones muy dispersas y descentralizadas, e intensivas en uso de conocimiento, una estrategia que promueva cómo optimizar el uso del conocimiento es clave para el éxito de la organización.
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